Historia de alguien que amo y no lo amaron.

Wednesday, August 02, 2006

AcuerdaTe


Acuérdate de la noche de liberación
en la que, al caer tu cuerpo suelto como una tela,
respiraste un poco del aire incorruptible;
acuérdate también de los que te han vuelto a aprisionar.
Acuérdate de tus cómplices y de los fraudes en común
y de ese gran deseo de salir de la jaula.
Y acuérdate sobre todo del día en que querías arrojarlo todo,
de cualquier modo.
Pero yo vigilaba en tu noche, vigilaba mientras dormías,
te hice tocar tu propia carne, te hice recordar a los tuyos,
te hice recoger tus lamentos.
Acuérdate de mí.
Y acuérdate que soy el hombre que vino y lo rompió todo,
te tomó con su tosca mano,
te arrancó de tus sueños y te obligó a sentarte bajo el abrazador sol de pleno día.
Y acuérdate de que no sabes recordar.
Acuérdate de que todo se paga,
acuérdate de tu felicidad,
pero cuando te trituraron el corazón, era ya demasiado tarde para pagar por adelantado.
Pero acuérdate de que el amor no es de nadie,
de que en tu corazón de carne no hay nadie,
de que el sol no pertenece a nadie,
ruborízate al contemplar el pantanal de tu corazón.
Acuérdate que entre mis entumecidos dedos,
tu pobre memoria me dejó escapar.
Acuérdate de los que te dicen: acuérdate.
Acuérdate de la voz que te decía: no caigas.
Y acuérdate del placer equívoco de la caída.
Acuérdate, historia mía, de las dos caras de la medalla

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